expresiones crónicas

Sin testigos

Se acercó lentamente, curioso y asustado, le tocó la cabeza y sintió la humedad entre sus dedos. Se miró la mano con repugnancia y se la limpió en el pantalón. Se inclinó sobre ella para ver si emitía algún sonido, algún ruido que le diera alguna certeza. Respiraba. Se levantó de un salto y caminó de espaldas sin quitarle la vista de encima. Subió a su coche y lo puso en marcha bañado en lágrimas. Frenó, cambió la marcha, giró la cabeza y no se detuvo hasta sentir otra vez el cuerpo bajo las llantas.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 13 de diciembre de 2012

——

Fuera de servicio

Le rogué que no se fuera, que sin ella, aquello dejaría de ser un hogar. Pero no tuvo piedad, ni tan siquiera me dedicó una mirada compasiva ni muchos menos unas palabras de aliento. Era cierto que la había descuidado, que…

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