La ruta blanca. Teleserie de drama.

Hablar sobre tráfico de estupefacientes,  hoy por hoy y a la luz de tantos y tan deleznables hechos como los que a diario escuchamos narrados en los espacios noticiosos de la radio y la televisión,  no deja de ser incómodo pero de alguna forma se volvió políticamente correcto porque con cada aportación el que usa la voz le está entrando al debate y no se queda callado y dice y hace y la manga del muerto:  casi podría decirse que está de moda.

Sin embargo,  hay formas:  no es lo mismo componer tres enunciados más o menos legibles en un blog que hacer toda una investigación y publicarla tanto en formato impreso como digital con nombres,  apellidos,  cifras y lugares.  O,  mejor aún,  montar todo un concepto televisivo que igualmente vaya a dar a la supercarretera de la información partiendo de la base de una trama ficticia en la que cuatro historias se entrelazan.

Como se ve,  en cada una de las opciones existe un cierto grado de dificultad al ejecutarlas directamente proporcional al nivel de credibilidad sobre el asunto.

Es,  pues,  momento de sentarnos en el sillón con toda la calma del mundo y tener una pequeña charla de personas mayores…

Creo que este preámbulo basta y sobra para efectos de venirles a presumir la nueva joyita que a partir de la siguiente salida del sol engalanará los rincones de esta humilde bitácora personal en línea y por la que muchos de ustedes,  mis queridos niños,  habrán de estar babeando,  suspirando,  llorando,  riendo,  gritando…,  o cualesquiera otra emoción que se les pueda venir a la mente que se relacione con el particular,  dado que La ruta blanca,  el proyecto estrella del momento,  habrá de invadir este bonito blog de malsano entretenimiento que es de ustedes,  por ustedes y para ustedes.

Con la temática que se maneja dentro de esta teleserie,  seguramente habrá muchas voces a favor o en contra de las variopintas situaciones que se manejen dentro de la misma,  pudiendo generar discordia entre las opiniones.  Mi función aquí,  ya lo saben,  nada más es de poner la mesa y servir los manjares:  el debate lo abren ustedes.

Aunque,  bueno,  si esta circunstancia tanto les puede llegar a afectar,  les diré,  a modo de consuelo,  que algo en lo que coincidiremos plenamente es que,  por lo que respecta a la parte del elenco mexicano,  sí hay nivel,  puro peluche en el estuche:  Dagoberto Gama,  Dolores Heredia,  Alex Perea,  Carolina Guerra,  Enoc Leaño y alguno más que se me esté escapando dada la poca retención que tengo por estos días.  (Alguien tendrá que romper el cochinito y pagar una consulta con el especialista…)

En lo que mientras,  déjense consentir,  y engolosinar,  por estos promos que están…  como Santa Eduviges:  buenos por donde te fijes.

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